Prueba de producto … conociendo a nuestro consumidor
Ernesto Orcí Balderas, Director Comercial de Master Research
¡No te levantas hasta que te termines todo!
¿Le suena conocido?, estoy seguro que muchos de
ustedes vivieron esa experiencia en
algún momento de su vida… Pero ¿por qué nos decían eso?, acaso sería por un
designio maquiavélico de torturar a los hijos o sencillamente porque las mamás
sabían la importancia de una comida balanceada con proteínas, carbohidratos y
grasas: ¡aunque se encuentren en las calabazas o en el hígado encebollado!
Hoy en día las mamás tienen mayor acceso al conocimiento que nuestras abuelas en sus tiempos, gracias a la información nutricional de los empaques de productos alimenticios y a las campañas mediáticas que promueven el sano desarrollo de los niños; con todo ello, ¡somos el país con mayor obesidad infantil y el segundo en obesidad adulta!, ¿Qué estamos haciendo mal?
¿Acaso es que existen alimentos "buenos"
y "malos"? o será que no hemos sabido “educar” a nuestros
consumidores sobre los beneficios de los alimentos con los que contamos en la
actualidad.
En recientes estudios de Investigación de Mercados
acerca de las preferencias de consumo de productos alimenticios, se ha
observado que el consumidor está consciente de lo que debe comer, pero al
momento de calificar los productos (en prueba de producto ciega*), eligen el
menos saludable o el más “rico” de acuerdo a los estándares de sabor a los que
estamos acostumbrados.
En una prueba de producto sobre cremas pasteleras,
las consumidoras expresaron que lo ideal es que tenga poca grasa; después de
probar varias de ellas, ¡eligieron como preferida la que mayor cantidad de
grasa tenía!
En otra prueba de producto de diferentes sabores de
bebidas, durante la prueba ciega los nuevos sabores gustaron más que los
tradicionales, pero al momento de ponerle la nueva marca, dejaron de ser
preferidos.
La marca, el envase y los ingredientes del producto
tienen una influencia definitiva en la decisión de compra del consumidor;
actualmente los consumidores cuentan con miles de opciones -cuando va al
supermercado- y sólo comprarán entre 70 y 150 artículos, ¿será nuestro producto
uno de ellos, o será el de nuestro competidor?
¿Sabemos
si a nuestro consumidor le gustan los sabores fuertes o delicados, amargos o dulces, consistencias duras o
suaves? ¿Qué cambios han ocurrido en sus hábitos de consumo de alimentos
(dependiendo de su perfil)? ¿Estamos hablando a nuestros clientes en su
lenguaje? o le estamos hablando con jerga técnica que sólo nosotros como
productores o fabricantes entendemos…
En mercadotecnia a este conocimiento lo llamamos
“consumer insight” y sabemos que a
medida que conocemos mejor los gustos y hábitos de nuestro mercado meta,
lograremos diseñar estrategias de productos y publicidad que satisfagan mejor
sus necesidades y por ende mayor probabilidad de éxito en el mercado.
La tasa de éxito de nuevos productos es muy baja,
con la investigación de mercados adecuada, logramos incrementar la posibilidad
de diseñar un producto exitoso, con una consumidora que le seguirá diciendo a
sus hijos… ¡no te levantas de la mesa hasta que te acabes las calabazas!
(porque la calabaza tiene...)
*Sin identificación de la marca
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